Desobediencia civil


Salvando las distancias, pero por dejar una idea clara, también el III Reich se configuró como un Estado de Derecho en el que la administración quedaba encauzada normativamente y los tribunales aplicaban la ley. 

Legales fueron las incautaciones de las propiedades de los judíos y la esterilización de los discapacitados mentales, por ejemplo; pero, con esas mismas distancias que hemos salvado, podemos decir que fueron contrarias a todo concepto de justicia.

Cualquier jurista, o persona que tenga un mínimo conocimiento de derecho, podría explicar en base a la ley por qué Baltasar Garzón, el juez que instruía el caso Gürtel, ha sido condenado por ordenar las escuchas entre los presuntos corruptos y sus abogados al tiempo que en quien confluían todas las evidencias para ser la cabeza visible de toda esa trama, el señor Camps, ha sido exculpado. 

Puede explicarlo, ¿pero podría justificarlo? Podría decir que sendas decisiones judiciales son conformes a derecho, ¿pero podría decir que con ellas se ha impartido justicia?

Decía un aforismo romano que el exceso de derecho provoca injusticia (Summum ius, summa inuria). Cuando existe una disociación tan clara entre la estricta aplicación de la ley y la justicia, cuando, en definitiva, el Estado de Derecho no es garante de la Justicia, a la ciudadanía solo le queda el recurso de la desobediencia civil, la oposición frontal ante un estado de cosas, el de las instituciones legalmente establecidas, que conculca los valores morales asumidos por la mayoría.

PD: Intranquiliza pensar, ante situaciones así, que pudiera salir adelante la reforma de Poder Judicial propuesta por Gallardón y que la elección de los miembros del CGPJ quede atribuida a los jueces.

Fuente: Peón de Brega

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