De infiltrados, secreta y otra chusma del montón


Pasó una semana y aparecieron los rumores de los “infiltrados” en las acampadas. Como si hubiera una especie de santidad en los participantes de dichas reuniones de gente. Como si tuviéramos que aparentar que somos ingenuos y que no nos lo esperábamos…
Es sabido que en la mayoría de manifestaciones ciudadanas siempre hay policías de paisano entre la gente anónima; que si el poder pretende desacreditar cualquier movimiento sólo tiene que enviar a sus fuerzas especialmente entrenadas para excitar a la masa y crear la chispa de la violencia. Es más, lo extraño sería que en concentraciones como las acampadas, con la clara intención de apartar al establishment de su sitio, no hubieran infiltrados, policía secreta ni espías internacionales. Vamos, que si un movimiento no genera el interés de los servicios de información y desinformación, ese movimiento no es movimiento ni es nada.
Por otra parte, estoy seguro de que la aparición de estos rumores fue una clara estrategia de desestabilización. Es de manual jugar con este tipo de estrategias para sembrar la duda. En mensajes se podían leer los avisos como, ahora me lo invento: “cuidado, el chico de la tejana azul es de la secreta” . Dedos acusadores que siembran la sospecha y dividen al personal.
Sin embargo, opino que todo esto da igual. Puesto que es lo normal, y para eso el poder paga a estos cuerpos de “seguridad” del estado con el dinero de nuestros impuestos, no vale la pena ni preocuparse en ello. Porque hacerlo es seguirles su juego. Además, ya que la revuelta popular en la que estamos inmersos pretende ser transparente, ¿qué dificultad tienen los espías en leer nuestros mensajes públicos, claros y concisos sobre nuestras intenciones? Ser espía ya no es lo que era.
Así que yo optaría por saludarles, si los descubrimos a estos infiltrados, e invitarles a unirse a nosotros, pues, en definitiva, también son funcionarios públicos y ciudadanos. Para conseguir nuestro objetivo se necesita el mayor apoyo de personas de todo tipo y condición.
Y tampoco neguemos que, en realidad, no se han  necesitado infiltrados ni nada para haber dado una imagen distorsionada de las primeras intenciones con las que se convocó la manifestación del 15M. Entiendo que muchos grupos y colectivos hayan aprovechado el acontecimiento mundial de las acampadas para usarlas de altavoz de sus ideas. Muchos llevaban años en el limbo de la asocialidad y lo veo normal.
Pero espero que entre todos aprendamos que estamos en algo que supera cualquier idea anterior. Estamos ante algo nuevo e importante y estamos abriendo un camino inexplorado, y que muchos ignorábamos que existía. Y unos cuantos agentes secretos no van a poder pararlo. Porque, como se pudo comprobar en la detención de la #cúpulainexistente por parte de la policía española, los métodos clásicos ya no funcionan en este nuevo mundo de la red de redes, en este nuevo mundo enredado.

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